Tres ideas sobre la Tercera Posición en el Siglo XXI

October 30, 2019

 

La victoria del Frente de Todos en las elecciones del 27 de octubre volvió a posicionar a la propuesta nacional, popular y democratizante en la conducción del Estado argentino. El gran desafío que tiene por delante el próximo gobierno será saldar las deudas económico-sociales del macrismo (tanto en el plano local e internacional, que no son pocas) y lograr que las articulaciones políticas internas del Frente (que permitieron una victoria aplastante sobre la propuesta Macri-Pichetto-UCR) convivan de una manera orgánica, respetando las diferencias de cada espacio para potenciar la reconstrucción de la Argentina. Sobre todo, teniendo en cuenta que la oposición al gobierno de Alberto Fernández y el sistema de multimedios de comunicación apelará en el corto y mediano plazo a trabajar las contradicciones del Frente de Todos para dinamitar, justamente, el mayor poder que tiene: la capacidad de contener diversas expresiones político-partidarias, sindicales y empresarias que deberán trabajar conjuntamente en una nueva etapa histórica mundial que se disputa entre los agentes del capitalismo financiero (los bancos, fondos buitres, Fondo Monetario Internacional) o bloques regionales de poder soberano que conformen un Mundo Multipolar, donde cada continente encuentre su propia manera de intercambio económico entre sí tendiendo a lo que el peronismo denominó hace más de 70 años como Justicia Social.

 

En este artículo, a pocas horas de las elecciones que consagraron a Alberto Fernandez como presidente, revisaremos algunos aportes en el plano de la política pensada desde nuestro país, pero en su relación con el mundo en el que vivimos. Será necesario -considera este cronista-, una gran dosis de pragmatismo político y convicciones inquebrantables para poder comprender y accionar en la etapa histórica que se abre frente a nuestros ojos.

 

Proponemos, entonces, tres ideas desde la Tercera Posición para pensar los primeros años del siglo XXI y proyectar una continuidad soberana: 1) Romper las cadenas de la subordinación, por Marcelo Gullo; 2) Coordinación para resolver el “problema argentino”, por Juan Domingo Perón; 3) Gobernar es (otra vez) generar trabajo, Por Cristina Fernández.

 

I

 

Romper las cadenas de la subordinación, Por Marcelo Gullo

 

“Como estrategia de preservación y expansión de poder, las estructuras hegemónicas llevan adelante, según Guimaraes, cuatro estrategias fundamentales:

1) la división interna y la fragmentación territorial de los Estados periféricos.

2) la generación de ideologías, es decir, elaboración de conceptos, visiones del mundo y situaciones específicas.

3) la formación de elites, es decir, la conformación, en los países de la periferia, de elites y de cuadros políticos locales, admiradores de las estructuras hegemónicas de poder y de las ideologías por estas producidas.

4) la difusión de las ideas generadas en el centro de las estructuras hegemónicas de poder, que tiene como objetivo la difusión del modo de vida y de pensar de las sociedades que integran el centro de las estructuras hegemónicas de poder.”

 

II

 

Coordinación para resolver el “problema argentino”, por Juan Domingo Perón

 

“Será preciso primero concebir centralizadamente para luego realizar descentralizadamente. Para ambas cosas se necesita planificar integramente la concepción y luego asegurar la armonía en la ejecución, lo que impone una coordinación indispensable. Ese armónico desenvolvimiento en el Gobierno sólo se alcanza si es posible asegurar tres grados de coordinación:

1) Coordinación de primer grado, por la existencia de una doctrina común que permita ver a todos de una misma manera, base para poder apreciar del mismo modo; base para resolver de manera semejante y ejecutar armoniosamente en el conjunto.

2) La coordinación dentro de los grupos de ejecución de actividades afines.

3) Coordinación de conjunto entre los diversos grupos de ejecución.

 

El Gobierno impone dos preocupaciones fundamentales: la acción político-administrativa y el gobierno humano. Lo primero se cumple fácilmente cuando se dispone de un equipo técnico adoctrinado y un director político-administrativo experimentado. El “gobierno humano” es la conducción, sin la cual no se puede realizar lo anterior desde que hoy hemos aceptado que en la República Argentina nadie podrá gobernar sin el concurso del pueblo.”

 

III

 

Gobernar es (otra vez) generar trabajo, Por Cristina Fernández

 

“Creo que una de las claves en la lucha contra la desigualdad pasa por identificar también cuál va a ser nuestra relación como región con los otros bloques que se están constituyendo en el mundo.

Esto también es clave y esto hay que hacerlo sin perjuicios, simplemente creer que algo es bueno o malo. Acá no hay buenos o malos, los intereses no son buenos o malos, los intereses son eso: intereses. Y cuando nos sentamos a decidir sobre los intereses de la región y de los países, debemos evaluar, sopesar, analizar qué es lo que nos conviene como región. Y lo que nos conviene como región, es, precisamente, utilizar lo que muchos han mencionado, ese poder que tenemos como mercado de 600 millones de habitantes.

Pero además, transformarnos, logrando que nuestras materias primas, que han sido la principal fuente de ingresos, tengan valor agregado, porque si no, vamos a estar construyendo una segunda dependencia, que ya no será geográfica sino mucho más profunda, estructural, tal vez menos perceptible, pero tal vez más definitiva como es la tecnológica, y la de que el valor agregado más importante, más cualificado, se haga en otras latitudes y no en la nuestra, con la ventaja que tenemos sobre esto, que son imprescindibles muchas de las riquezas que están en nuestro país para otros bloques. Estoy hablando de minerales, estoy hablando de agua potable, estoy hablando de reservas de gas, estoy hablando de petróleo, estoy hablando de potencial alimentario.

Pero volviendo al tema de la integración como un instrumento en la lucha contra la desigualdad, quiero decirles que es posible hacerlo, que para eso es necesario lograr transformar las economías de producción primaria en economías -y discúlpenme que insista mucho en esto- pero no hay otro camino que lograr valor agregado para producir trabajo. Y si no hay trabajo, es imposible reducir la brecha de desigualdad.”

 

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