Dar testimonio en tiempos difíciles

January 10, 2019

 

 

Releyendo la Carta a las Juntas Militares de Rodolfo Walsh encontramos palabras e ideas que hoy nos suenan perturbadoramente cercanas. Walsh dice: “Una política semejante sólo puede imponerse transitoriamente prohibiendo los partidos, interviniendo los sindicatos, amordazando la prensa”. La intervención al Partido Justicialista, el principal partido opositor, la intervención a sindicatos no afines, y la persecución a dirigentes opositores, se han convertido en políticas de Estado de la Alianza Cambiemos. La censura, el adoctrinamiento a través de la pauta oficial y la persecución mediática a periodistas y medios de comunicación que se niegan a ser voceros de un gobierno hambreador son hechos, no opiniones. ¿No es eso amordazar?

 

Más adelante Walsh da en la tecla con el plan no tan oculto del gobierno militar: una política económica que “castiga a millones de seres humanos con la miseria planificada: reducción del salario real de los trabajadores, obligando al obrero a trabajar más para poder comer, congelando salarios mientras los precios suben, elevando la desocupación”. ¿ Les suena? Walsh señala los resultados; disminución del consumo de alimentos, de ropa y de medicinas, aumento de la mortalidad infantil. El paralelo más preocupante: “ han reducido ustedes el presupuesto de la salud pública”. En septiembre de 2018 la Alianza Cambiemos degradó el Ministerio de Salud a Secretaría, como punto cúlmine de un proceso de ajuste sanitario expresado en el Presupuesto para Salud desde 2016. Otro punto en común del macrismo con los gobiernos de facto.

 

Y atrás de estas acciones macabras los mismos de siempre: “ Dictada por el Fondo Monetario Internacional [...] la política económica […] sólo reconoce como beneficiarios a la vieja oligarquía ganadera, la nueva oligarquía especuladora y un grupo selecto de monopolios internacionales […] al que están ligados personalmente el ministro Martínez de Hoz y todos los miembros de su gabinete. Cualquier parecido con la realidad no es pura coincidencia. El texto expone: “ Un aumento del 722% en los precios de la producción animal en 1976 define la magnitud de la restauración oligárquica emprendida por Martínez de Hoz en consonancia con el credo de la Sociedad Rural expuesto por su presidente Celedonio Pereda: "Llena de asombro que ciertos grupos pequeños pero activos sigan insistiendo en que los alimentos deben ser baratos".

“La nueva oligarquía especuladora” de 1976 parece una descripción exacta de 2018: “El espectáculo de una Bolsa de Comercio donde en una semana ha sido posible para algunos ganar sin trabajar el cien y el doscientos por ciento, donde hay empresas que de la noche a la mañana duplicaron su capital sin producir más que antes, la rueda loca de la especulación en dólares, letras, valores ajustables, la usura simple que ya calcula el interés por hora, son hechos bien curiosos bajo un gobierno que venía a acabar con el "festín de los corruptos".

 

¿Quienes son los corruptos? ¿Los que reparten la riqueza entre los trabajadores o los que la reparten entre los especuladores? He aquí la creación de una figura por parte de los medios, de la estigmatización mediática hacia sectores y dirigentes. Que no es nueva, como estamos viendo. El rol de los medios de comunicación hoy es demasiado parecido al rol durante la última dictadura cívico-militar. Frente a eso los periodistas y medios que no sólo estamos del lado del pueblo sino que somos parte de él, tenemos una responsabilidad. No podemos mostrarnos como comunicadores/as ascetas, objetivos, simplemente porque eso no existe. La idea de la “objetividad” es una idea implantada por los monopolios mediáticos para mostrarse ante la sociedad como una fuerza independiente de los demás poderes y generar confianza en su “discurso”.

 

John William Cooke, en la editorial del número de agosto de 1954 de “De Frente” una revista desde la que militaba analiza esta cuestión: “La prensa, en nuestros tiempos, tiene esa enorme responsabilidad del honroso papel de palpar las necesidades de la opinión pública y transmitir a los gobernantes los deseos del pueblo” y habla de la “información seria de la prensa honrada”.

 

Una comunicación honesta es posible, obviamente. Un periodismo que investigue al poder no sólo es posible, es necesario. Lamentablemente hoy los que más influyen en la esfera de la opinión pública son los “medios” que en realidad son empresas que buscan un fin de lucro, instalando agenda y promoviendo estigmatizaciones hacia determinados sectores de la sociedad. Casualmente los mismos sectores que representan incomodidades hacia los dueños de estas empresas y sus amigos.

 

 

*Gastón es periodista y comunicador en FM Aire Libre.

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